Magnificencia (colaborativa L&B – BlogFyL)

F.C. Barcelona 1-2 Real Madrid. Liga BBVA – Jornada 31 // 2 de abril de 2016.

Un partido así merece una entrada como ésta. Una victoria épica que devuelve al Real Madrid al Olimpo futbolístico. Sara, de Lápices y Balones y yo nos sentamos, juntos, a comentar el partido para vosotros. Esperamos que os guste.

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¿Cómo explicar algo tan dorado como lo que sucedió en el Camp Nou?

saradrawingEs difícil buscar palabras. Es doloroso no poder describir esa fuerza que empujó a todos hacia delante, hacia delante, hacia la portería de Claudio Bravo; aún con la herida de Piqué y esos mareantes y repetitivos insultos desde la grada…gradas, perdón; no había ni una que no gritara en contra del color marfil.

Pero no sé. De nuevo fuimos uno. De nuevo, otra vez sintieron nuestra fuerza; de nuevo todos los corazones a una, abriendo un camino brillante a una Liga que nos llama, que aún alberga en su alma de plata la posibilidad de que el nombre más bonito del mundo del fútbol se grabe sobre ella.

El encuentro comenzó con silencio, un silencio dedicado al enorme, enorme jugador Johann Cruyff (el Cruyff de los Balcanes, nombre de pila Luka, agachó como nadie su rubia testa); y que sin embargo fue roto avergonzantemente por el maleducado público de aquel día, que dedicó los sesenta segundos a vapulear verbalmente a Cristiano Ronaldo.

Los madridistas, asqueados, sentimos una profunda ira; pero nuestro Cris, con una curiosa paciencia y decidido a respetar a Johann, solo sacudió la cabeza. “Ya veremos…ya veremos…”

Y veríamos. Ellos, nosotros y él. Y Cruyff, a quien nada del mundo le hubiera impedido ver aquel encuentro.

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Se separaron los chicos blancos, deseándose suerte solo con miradas; el árbitro pitó tres veces…

Y empezó el partido.

Benzemá saltó como una bala a presionar a la defensa del Barca; Cristiano le seguía, pero sin dejar de lanzar miradas atrás; y Gareth Bale vibraba con las ganas de volar por la querida banda derecha; y sin embargo, no se separaba mucho de los chicos centrocampistas.

Nadie nos dijo nada, pero en poco tiempo el corazón blanco comprendió.

Comprendimos, y abrazamos a Zidane mentalmente.

El técnico había hecho lo mejor que podría haber hecho, y era dar la orden del puro blindanje del círculo central, del mediocampo; del lugar donde el Barsa solía pasearse y por donde atacaba.

Esta vez, el Barça se dio cuenta de que no podían pasar por su querida zona. Una diminuta ráfaga blanca, de apellido Modric, se multiplicaba por toda la zona y se adelantaba al balón antes de que los catalanes pudieran entender lo que estaba pasando; si trataban de ir por otro lado, se topaban contra el espectacular muro Casemiro; y cuando trataban de presionar a Toni Kroos, este respondía con pases medidos a la delantera y una sangre fría envidiable.

Y, si por alguna casualidad lograba el Barsa atravesar esta línea, aparecían Bale por la derecha, Cristiano por la izquierda, y la amenazadora línea defensiva blanca, compuesta por Ramos, Carvajal, Pepe y Marcelo: la mejor defensa que un equipo podría desear. Y de ahí no pasaba el esférico. Keylor, fe momento, suspiraba tranquilo.

Gareth fue el primero en realizar un ataque blanco, en el minuto 4; acabó en fuera de juego, pero encendió la mecha de la esperanza blanca.

Y siguió presionando el Madrid de esa manera, hasta que llegó el minuto 11. Minuto en el que un desesperadito Luis Suárez envió a Sergio Ramos contra el suelo, y con un camino obviamente libre huyó a la portería blanca con el ánimo del colegiado, que paseó la mirada por todas partes menos por el caído sevillano.

La jugada catalana no sirvió de nada, pero nuestro central se llenó de ira, al igual que nosotros. Y cual sería nuestra estupefacción, cuando la tarjeta que tendría que haber visto Suárez se elevó por encima de la cabellera de Sergio.

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Recordaríamos aquella mala decisión del árbitro tiempo después, y no con alegría; pero los nervios pesaban tanto que no dejaban quejarse lo suficiente.

De aquella tensa primera parte, nos quedamos con el paradón de Keylor Navas en el minuto 20 (Keylor voló, voló); y con la increíble ocasión de Benzemá en el minuto 43, cuando el francés, con la única visión de la portería ante él, falló en el último instante…o le fallaron los nervios.

Mientras los chicos dejaban el césped para el descanso, Johann se frotó la barbilla, preocupado. Había visto algo en los ojos de los madridistas…algo escondido, algo que le fallaba al Barça. Y no sabía qué era.

– Coraje- murmuró alguien a su lado. Cruyff se giró y miró directamente a Juanito, que contemplaba el campo con expresión serena y nostálgica.

Pasaron los 15 minutos de rigor, y llegó la segunda parte.

Es difícil de explicar. Lo resumiré en cinco puntos:

  1. Minuto 57. Córner a favor del Barsa. Todos los jugadores madridistas, muy concentrados, se ciñeron a los catalanes; pero algo tembló en Pepe. Y Piqué metió la cabeza en el balón de Iván Rakitic. Gol del Barsa. Parecía que a Piqué le hubiera picado un enjambre entero de avispones.

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Los madridistas sentimos que aquello resbalaba. No había agua fría. El Madrid seguía adelante como si nada hubiera sucedido. Y nosotros confiábamos en ellos.

  1. Minuto 62. Marcelo voló.

De pronto, el brasileño tomó el esférico y, entre quiebros y volteretas, apareció en el área catalana y envió a Kroos. El alemán, con tranquilidad, vio la mirada de Benzemá, y le envió el balón.

Juanito miró al francés.

-Elévate- dijo simplemente.

Y Karim se elevó.

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Golazo, golazo, golazo de oro del francés. No sabíamos qué hacer, qué decir; yo salté tan alto que estuve a punto de volcar la mesa dl salón de mis abuelos.

En una bruma de alegría madridista, Cruyff miró asombrado a Juanito.

– ¿Cómo lo has hecho?- le preguntó asombrado.

El otro sonrió, melancólico.

– Yo no he hecho nada…- murmuró señalando a los chicos blancos, que se agolpaban en abrazos ante el hostil Camp Nou-. Han sido ellos.

¡¡1-1, dios Mío!!!

  1. Minuto 80. Quedaban 10 minutos para el final. Gareth Bale miró el marcador y algo parecido a la desesperación despertó a su dios de la potencia. Venía un balón desde la izquierda, al área catalana donde él se encontraba; Jordi Alba también quería ir a su encuentro, pero Gareth era más alto, más fuerte y además la rabia le había engrandecido. Y saltó más alto. Eso es todo.

Bale brilló y marcó un golazo con la frente. Y cómo saltó para celebrarlo, cómo saltamos todos, hasta que el árbitro lo de tuvo todo con un pitido.

Le miramos, Bale, jugadores, madridistas. Y no creímos aquello. El colegiado había anulado el gol por FALTA DE BALE SOBRE ALBA.

Nos ahogábamos. Gareth el que más. El galés no había rozado al jugador catalán; simplemente había saltado más alto.

Pero el gol no subió al marcador.

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El colegiado solo tenía ojos para el Barça.

Minuto 83. A Ramos no le quedó otra. Luis Suárez se llevaba el balón y el zaguero sevillano tuvo que quitárselo. Así de simple.

Si las circunstancias hubieran sido otras, no nos habríamos quejado mucho de la amarilla que empuñó el colegiado. Pero daba la casualidad de que, en la primera parte del encuentro, a Ramos le habían mostrado una amarilla completamente injusta.

Más por menos, igual a menos.

Amarilla justa+amarilla injusta=roja injusta.

Expulsión injusta. Ramos se marchó negando con la cabeza; y a nosotros ya no nos quedaba voz.

Minuto 85. Minuto final.

Cristiano y Bale no iban a llorar. Pero la rabia por el gol anulado, por la injusticia que conllevaba, y por la desvergonzada expulsión de Ramos eran demasiada y les estaba congestionando.

Algo iba a ocurrir.

Y ocurrió.

Bale, que ya no era él, sino una estrella fugaz con el moño completamente deshecho, vio a Cris.

El centro fue casi inhumano, producto de algo poderoso e innombrable.

Y Ronaldo atrapó aquel balón, lo bajó al suelo y batió a Claudio Bravo.

2 – 1.

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El Camp Nou lloraba.

Y el Real Madrid, nuestro Madrid, celebraba con toda la emoción, coraje, fuerza e ira que solo puede sentir un equipo que ha vencido a todas las adversidades.

No quedó mucho por hacer. Acabó el partido, y los madridistas estallamos en una euforia que solo se podía comparar a la de los propios chicos de blanco, que bailaban en el campo enemigo. Cayó de todo sobre ellos, en aquellos 90 minutos: lluvias de insultos, heladas de injusticia arbitral…y sin embargo, el sol no dejó de brillar en el corazón madridista.

Juanito observaba divertido a Cruyff, que contemplaba admirado la escena.

– Felicidades- exclamó el holandés-. Habéis hecho historia otra vez. Otra victoria más.

El 7 blanco hizo un gesto, como para quitarle importancia.

– La victoria…esta bien, cualquier equipo puede ganar. Pero pocos ganan y brillan al mismo tiempo. Eso es lo importante. La magnificencia, no lo olvides, Johann.

Le pasó el brazo por los hombros al holandés, con cariño.

– ¿Nos echamos un partido?

Y se alejaron. Mientras, el Real Madrid brillaba en el mundo como un diamante.

Siempre contigo, mi Madrid.

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 *.*.*

No vendáis la piel del oso antes de cazarlo, le decía en la previa del partido a un aficionado culé, que ya se frotaba las manos con la posibilidad de que el Barça masacrara al Real Madrid en el Clásico, y aumentase la ventaja de los azulgrana hasta los trece puntos.

jsbernalPropios y extraños alababan a la ‘MSN’, concediéndole el monopolio de la excelencia futbolística. Mientras el argentino, el brasileño y el uruguayo lo hacían todo bien; elaboraban arte balompédico, la ‘BBC’ era algo así como la encarnación patosa de Benny Hill. Cristiano, chupón; Bale, mermado por la hernia y Benzemá, visto como un reo displicente que juega sólo a ratos.

Hasta algunos madridistas asumían lo que parecía una catástrofe inevitable. Decían que había que pasar el trámite y centrarse en la Champions. Nos enterraron vivos. Y el Madrid entendió el mensaje: no había nada que perder; había que jugar sin presión, porque la Liga ya estaba embalada, rumbo al museo del Camp Nou.

Y con esas premisas, tras un emotivo minuto de silencio en memoria de Cruyff –sólo roto por algunos insensibles que se dedicaron a menospreciar a CR7–, el colegiado Hernández Hernández dio inicio al mayor espectáculo futbolístico del planeta.

O lo que debía serlo, porque es cierto que la primera mitad discurrió sin grandes hazañas ni momentos para el recuerdo. Ambos equipos demostraron que se respetan, con independencia de quién esté mejor en un momento dado de la temporada. Demasiado juego en el centro del campo, demasiado miedo a cometer un error y demasiada superioridad teórica de los locales, que daban la sensación de estar en exceso tranquilos, confiados de que el gol tendría que llegarles antes o después… porque son el Barça.

Y mientras, el Madrid se enfrascaba en ver cómo hacer daño al autoproclamado Rey de los Equipos, al todopoderoso, sin ser excesivamente optimista respecto de sus posibilidades. Pero fueron pasando los minutos, y con ellos, se llegó al descanso sin que unos ni otros consiguieran llevarse el gato al agua. Sólo Luis Suárez pudo inquietar a Keylor, pero la oportunidad más clara del primer período terminó yéndose al limbo.

Comenzó el segundo tiempo, aunque no demasiado bien: pronto nos llevamos el primer –y diría que único– susto de la tarde. Gol de Piqué (56’). Tenía que ser Piqué… El central cabeceó perfecto un saque de esquina y puso por delante al equipo de Luis Enrique. Las caras de los aficionados locales lo decían todo: “estaba claro, el gol iba a llegar, porque somos el Barça. Esto ya está hecho”.

Pero no estaba hecho; no al menos para quien rio primero. Tan sólo seis minutos después, Benzemá remató de tijera un centro de Kroos, que había pegado en Jordi Alba: 1-1. Vaya con el Real Madrid, que había llegado a Barcelona a estropearles la fiesta. Y ellos que querían celebrar el alirón el primero de mayo…

De aquí al final del partido fue un monólogo blanco. Los chicos se pusieron el mono de trabajo y se convencieron de que era posible la machada. Y vaya si lo fue. Y todo a pesar de que el colegiado canario se empeñó en poner las cosas difíciles: primero anulando un gol legal a Bale –por más que veo la jugada, no entiendo cuál es la infracción que invalida el tanto– y después expulsando a Ramos –lo dejaremos en riguroso–.

Pero mire usted por dónde apareció el jubilado, el que nunca hace nada en los partidos grandes, el eternamente vendido, el mejor de los humanos frente al D10S… Veni, vidi, vici, para más datos. El portugués había hecho un partido normal, sin grandes estridencias, pero asomó a la palestra cuando tuvo que hacerlo. Para eso vino y por eso es el mejor. Digan lo que digan los demás. Y ahora, el Barça, a 7 puntos y con dudas. Así que, termino como empecé: ¿y si hubiera Liga?

De ‘Lápices y Balones’ a ‘Fútbol y Listo’

  1. Javi, Zidane optó por no sacar a James Rodríguez e Isco… y parece que fue un acierto. ¿Qué opinas al respecto?

Lo de James e Isco es una pena. Los dos son verdaderos jugadorazos, con una clase increíble; ambos podrían marcar diferencias si se lo propusieran. Pero hay un problema de actitud, o de esquema… y han pasado a un segundo plano para el entrenador. Además, Casemiro parece ser la pieza clave del ansiado equilibrio, ya pretendido por Ancelotti. Veo difícil que alguno de los dos vuelva a ser titular regularmente.

  1. Seguramente, una de las más discutidas polémicas de este encuentro fue el golazo de Gareth Bale, anulado casi un minuto después por el árbitro. ¿Crees que acertó pitándole falta?

Rotundamente, no. Ni falta, ni fuera de juego, ni acción punible alguna. Creo que el gol se anuló porque suponía la victoria del Madrid, poco menos que una herejía…

  1. Hablando del galés… Le vimos muy activo en la banda derecha, bajando en múltiples ocasiones a trabajar en defensa y a echar una mano en el centro del campo. Otras veces se limita a presionar en la delantera, y esas veces consigue más oportunidades de gol. ¿Qué versión de Gareth prefieres?

Creo, como he dicho en alguna ocasión, que la ‘BBC’ tiene una tarea pendiente: defender. El trabajo defensivo ha de ser cosa de todos, para que el equipo gane en consistencia y se dosifiquen esfuerzos. Creo que el galés tiene gasolina de sobra para ser más importante ayudando en el centro del campo, así que prefiero la primera faceta.

  1. Casemiro, sorpresa del partido. Yo tenía muchísimas dudas al respecto, pero el brasileño hizo un partido formidable. Antes pensaba en un centro del campo formado por Modric, Kroos y James/Isco/Kovacic… pero las dudas con el malagueño y el colombiano son muchas últimamente. Crees que este Clásico ha sido determinante para darle más titularidad a Casemiro?

Sí, definitivamente. Como comentaba en mi crónica, parece que el ‘14’ es la pieza más acertada para conseguir el ansiado equilibrio. Y más si, como dices, hay dudas con el malagueño y el colombiano. Pero ojo, puede que la temporada aún sea larga y necesitemos del acertado concurso de todos los jugadores. Esto es un trabajo del grupo, al completo.

  1. Por último, sanciones. Ramos fue expulsado por doble amarilla. Su primera cartulina la recibió por quejarse de una jugada del Barça en la que se veía un fuera de juego preocupante, y que tanto árbitro como linier izquierdo ignoraron. ¿Crees por tanto que su expulsión fue justa?

A decir verdad, a pesar de que la jugada parece efectivamente fuera de juego, la primera amarilla le es mostrada por protestar, como bien señalas; y ésta es una acción que Ramos debería haberse ahorrado, sabedor de que es un Clásico y de la tremenda facilidad de los árbitros para dejar al Madrid en inferioridad en los mismos. La segunda amarilla viene por una entrada que, en condiciones normales, podría suponer la amonestación. El resumen es que, sabiendo que es fácil que te expulsen a un jugador frente al Barça, los jugadores deberían no entrar en provocaciones ni dejarse llevar por el ambiente.

De ‘Fútbol y Listo’ a ‘Lápices y Balones’

  1. Me sorprendió el planteamiento táctico de Zidane, esperando al Barça en la primera parte y jugando rápido al contragolpe en los mejores minutos de la segunda. Dos preguntas para ti, Sara, ¿qué te pareció la pizarra de ‘Zizou’? y ¿te recuerda a la forma de plantear los Clásicos de Mourinho?

Bueno, el planteamiento de Zidane no podría haber estado más acertado. El técnico supo leer como nadie las necesidades en aquel encuentro y al rival, lo más importante de todo. Al Barça le encanta jugar por el centro del campo; la idea era que no tuviera fluidez, y lo consiguió con la línea Modric-Casemiro-Kroos, que además de aportar juego a la delantera estuvieron soberbios defensivamente. Tengo que admitir que dudaba del 14 brasileño, pero ahora es otro muy distinto al del inicio de la temporada. Merece la titularidad.

También estuvieron geniales los detalles defensivos de la BBC, en especial de Bale y Cristiano. En definitiva, una pizarra que nos dio aquellos tres puntos y a la que hay que agradecer toda esta maravillosa motivación en la que nos encontramos, tanto madridistas como jugadores.

En cuanto a Mou… sí, el juego del Madrid me recordó a aquellos Clásicos dirigidos por el técnico luso, pero vi alguna diferencia particular. Por ejemplo, Mourinho insistía en una presión constante de todo el equipo en general, sin hacer hincapié en ciertas partes importantes de la estructura de la alineación. Zidane también jugó con presión general, pero reforzó aún más si la línea de centrocampistas.

  1. El no-fichaje de De Gea por el Real Madrid debido al fax fue uno de los fiascos de pretemporada, pero lo cierto es que parece un gesto del destino. Keylor se ha consagrado como un portero de garantías, que crece partido a partido y es, a mi entender, uno de los mejores de la temporada. ¿Qué opinas?

De Gea nunca ha sido uno de mis porteros favoritos, pero es que ahora queda completamente eclipsado por la magia de “Pura Vida”. El costarricense ha cerrado con creces la herida que dejó Casillas. Recuerdo perfectamente aquel Costa Rica- Grecia del Mundial 2014. El portero estuvo soberbio en sus paradas y metió a su país por primera vez en la historia en cuartos de final. Ya le había visto en acción en el Levante, pero aquella vez me lo dejó bien claro: aquel cancerbero tenía que llegar, fuera como fuere, a las filas blancas.

En este Clásico en cuestión, absolutamente decisivo. La parada en el minuto 54 jamás se borrará del corazón madridista. La victoria tiene una gran parte suya.

Nunca he dudado de él, y no lo cambiaría ni por cien De Geas.

  1. Vuelvo con la pizarra de Zidane. Creo que ganó el partido tras la expulsión que comentamos de Ramos, cuando en vez de sacar a un central, metió a Jesé para hacer daño a la zaga blaugrana y, posteriormente, dio entrada a Lucas Vázquez. Me gustaría conocer tu punto de vista.

Sergio no estuvo ni bien ni mal… estuvo, pero quizás le faltó algo de garra, y tuvo algún despiste que pudo costar caro. Su expulsión fue injusta, pero es cierto que la salida de Jesé y Lucas Vázquez, sobre todo la de este último, aportó la frescura que necesitaba el equipo de Zidane para aguantar la última parte del partido con energía. Muy acertado, otra vez.

  1. ¿Crees que esta victoria ayudará al equipo a llegar lejos en Champions? ¿Le ves con opciones de llegar a la final?

No es que lo crea, es que es un hecho que ya nos han demostrado, en la tremenda remontada contra el Wolfsburgo. Ganar al Barça significa gran dosis de motivación y esperanza, justo lo que necesitan los chicos blancos en este último mes y medio de competiciones para salir victoriosos. No solamente veo la Undécima, sino que también veo el título de Liga número 33. Puede que parezca irreal, pero tengo bastante seguridad al respecto. El Barça ahora mismo está en crisis, y eso es lo que hay que aprovechar. El Real Madrid puede sorprender a más de uno esta temporada. Ojo al dato.

  1. Por último, con motivo del Clásico, creo que debemos hacer un sentido recuerdo para Johan Cruyff, una de las figuras del fútbol. Desde aquí nuestro reconocimiento. Sin embargo, algunos se dedicaron a insultar a Cristiano durante el minuto de silencio previo al encuentro. Una falta de respeto al portugués pero casi más, por encima de todo, al propio Cruyff y al Barcelona…

Una auténtica vergüenza, sí. Los seguidores del Barça, como bien dices, no solo insultaron a Cristiano, sino a su club, a su escudo y a su honor; tres cosas que bien representó Cruyff en sus días. Esos pitos e infamias dirigidos a nuestro luso, mancillaron un minuto de silencio que pudo ser histórico; pero mancillaron también el nombre del Barça; y esa mancha es difícil de borrar. Menos mosaicos impresionantes en las gradas y más respeto y valores, haced el favor.

Solo puedo sentir alivio y orgullo de que esto jamás pasa, ni pasará, en mi Santiago Bernabéu.

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Acerca de Javier Sánchez

Licenciado en Derecho y amante del fútbol. Redactor de 'Fútbol y Listo', un espacio para hablar de este maravilloso deporte y donde todos estáis invitados a participar. Os leo.
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2 respuestas a Magnificencia (colaborativa L&B – BlogFyL)

  1. saradrawing dijo:

    Bueno, amigo mío, aprovecho para comentar tu gran parte del post… Maravilloso resumen lleno de detalles. Me encanta la parte en la que comparas a la “gran” MSN, con la “débil” BBC. Te digo una cosa, de corazón: no cambiaría ni a Gareth, ni a Cris, ni a Karim, ni por un pedazo de Neymar Junior.
    En mi equipo, en mi Madrid, juegan tres delanteros, tres chavales con un cariño al fútbol extremo, tres chicos que se dejan la piel y que se hacen querer de verdad. Los culés dicen que Gareth tiene una lesión en la espalda por jugar al golf y que está tullido de por vida; dicen también que Benzemá es un sicario peligroso, perseguido por la policía; también dicen que Cristiano es un egocéntrico, egoísta, pagado de sí mismo, que solo piensa en el dinero.

    De acuerdo. Pero da la casualidad de que Gareth no tiene ninguna hernia, salvo agujetas de machacarse en los entrenamientos; de que corre como cincuenta Neymars y que marca unos golazos incomparables. También es curioso que Benzemá no es ningún malhechor, sino una persona que da la cara por sus compañeros y que trata el esférico con una elegancia y dulzura a la que no llegará jamás ningún Luis Suárez; y finalmente, lo cierto es que Cris es Cris; sí, alguna vez ha tenido un alarde de grandeza, pero no es para menos; y, a parte de ser el mejor 7 del universo, siempre, SIEMPRE está ahí. Casi nunca lesionado, siempre en nuestra querida delantera, atento, vigilando; siempre, aun en sus peores momentos; SIEMPRE está ahí. Sé de uno, cierto D10S, que cuando no recibe un balón hace un curioso truco de magia: desaparece del campo y deja a sus compañeros en la estacada. ¡Wow! Cris nunca podrá hacer eso, lástima.

    Mis chicos, mi BBC, no se lanza al suelo a fingir. Tampoco muerden a nadie en el cuello, ni lanzan balonazos a su propia grada. ¿Egoísmo, Cristiano? Recuerdo hace muy poco, que el portugués le rompió sin querer el brazo a un niño del público. El portugués aprovechó el descanso para ir corriendo, preguntar por el niño, verle y regalarle una camiseta.
    Mientras que D10S, el otro día, le rompió una muñeca a una chica del público, y ni se dignó a preguntar por su estado.

    Esta débil BBC, junto con Luka, Casemiro, Toni, Pepe, Marcelo, Sergio y Dani, otros débiles jugadores, le plantaron cara a la “todopoderosa” MSN y, ¡sorpresa!, le remontaron el partido.

    El juego de los blancos fue ESPECTACULAR, la victoria MERECIDÍSIMA, y bueno… poco más que decir. A por esa Liga, ¡campeones!

    Maravilloso post, amigo, lleno de detalles y que me ha hecho reflexionar. Siento la tardanza, pero esto merecía un comentario largo y apabullante de los míos.

    Un abrazo, y mil gracias por la colaboración. Fue estupendo currarse este post, ¡a ver si lo repetimos!

    ¡¡¡¡HALA MADRID!!!!

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  2. ¡Gracias, amiga!

    La verdad que el resultado de nuestra entrada combinada superó todas las expectativas, y eso que eran muy altas. Con tu parte, disfruté mucho. Volví a transportarme… en este caso al Camp Nou, como si estuviera allí, en primera fila, viendo a nuestros chicos ganarle al ¿super equipo? del Barça…

    Me inundé de esa fuerza, de ese coraje que nos infundieron nuestros chicos blancos. Gracias por aceptar la propuesta de algo que, soy consciente, requería más trabajo y esfuerzo que un post normal. Sinceramente, creo, que el resultado ha merecido la pena.

    ¡Y por supuesto que repetiremos! De hecho, si llegara la Undécima… o la Liga, te comentaré otra idea loca 🙂 Gracias por aportar tanto a ‘Fútbol y Listo’. Un abrazo!

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